Historia de un trasplante de cara

07 junio 2013

Ilustración: Katie Scott (The Verge)

A Carmen Tarleton le pusieron una cara nueva el día de San Valentín de 2013. Durante la operación, de 15 horas, los cirujanos le implantaron la cara de Cheryl Denelli-Righter, una mujer de 56 años muerta horas antes por un derrame cerebral. Gracias a ella, Carmen tiene ahora una boca, párpados y algo parecido al rostro que perdió cuando su ex marido, en 2007, la atacó brutalmente con un bate de béisbol y un bote de sosa cáustica.

Pero el de Carmen no fue un trasplante más. Cambiar la cara de una persona, como explica el equipo de periodistas que ha seguido su caso y lo documenta en un excepcional reportaje para The Verge, supone también un cambio psicológico y de identidad. "Esto es una bomba psicológica", asegura la doctora Carla Bluhm. "Son personas victimizadas y desfiguradas cuando entran en la sala de operaciones y, cuando salen, esa identidad cambia de repente".



Ya no se parecerán a su antiguo 'yo' ni tendrán la misma cara del donante, aunque muchos comienzan a mirarse y a ver la cara del otro en el espejo. Los especialistas conocen este fenómeno como "trasferencia de identidad" y todavía no se conocen bien los resortes psicológicos que se ponen en marcha, pero el paciente - como en el caso de Carmen - vuelve a tener una vida.

Os recomiendo que veáis el vídeo con tiempo y disfrutéis del reportaje, un verdadero lujo periodístico en los tiempos que corren.

Enlace: Beyond recognition: the incredible story of a face transplant (Katie Drummond, The Verge)