Darwin guardaba un conejo en la chistera

14 febrero 2019

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Los restos del conejo del condado de Kent conservado por Charles Darwin en 1869 se encuentran meticulosamente separados y clasificados en una caja del Museo de Historia Natural de Londres. En su afán por comprender la naturaleza, el naturalista obtuvo los esqueletos de algunos de estos animales para compararlos con los de otros lugares en busca de diferencias anatómicas. Ahora, 150 años después, esos huesos han servido a un equipo de investigadores también británicos para desentrañar cómo han evolucionado estos animales para defenderse de una de las plagas más mortíferas de la historia: la mixomatosis.

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¿Cuánto sabes de genética?

12 febrero 2019

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La edición genética es uno de los temas más candentes en la actualidad científica. ¿Te atreves a poner a prueba tus conocimientos?

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Una zambullida por los océanos del planeta [VÍDEO]

07 febrero 2019



El gran Guillaume Néry nos vuelve a sorprender con otro de los maravillosos vídeos de sus inmersiones en apnea. En esta ocasión, con "One Breath Around The World", juega a bucear en distintos paisajes submarinos, de una belleza deslumbrante. El momento más bonito, a mi juicio, es cuando se mueve entre los cachalotes dormidos, suspendidos bajo el agua como moles misteriosas. Qué envidia poder hacer algo así. Vía Kottke

Cómo se forma un organismo, célula a célula [VÍDEO]



'Becoming' es un espectacular corto dirigido por Jan van IJken en el que podemos observar cómo se forma un ser vivo célula a célula. Mediante la técnica de time-lapse, el vídeo nos muestra el desarrollo de un renacuajo de tritón alpino (Ichthyosaura alpestris) desde el zigoto hasta la fase de renacuajo. Una preciosidad. Visto en Digg

¿Cuánto sabes de la tabla periódica?

04 febrero 2019

Tabla periódica

Se cumplen 150 años de la creación de la tabla de los elementos y lo celebramos con este divertido test elaborado con la ayuda de varios expertos. ¿Te atreves a poner a prueba tus conocimientos?

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Tabla periódica según disponibilidad de los elementos

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En esta tabla elaborada por la Sociedad Europea de Química (EuChemS) para conmemorar el 150 aniversario de la tabla periódica, podemos ver los elementos químicos ordenados según su disponibilidad y los usos que les estamos dando los humanos. Como veréis, muchos de ellos serán aún más valiosos en el futuro, porque empiezan a escasear. Más info

La maravillosa historia de la mariposa PS 397

31 enero 2019

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La imagen que tenéis sobre estas líneas es historia de la ciencia. Fue tomada el 9 de enero de 1976 en un recóndito paraje de las montañas de Michoacán, en México, y en ella vemos al investigador Fred Urquhart, que sostiene entre sus manos algo que acaba de recoger del suelo y que ha estado buscando durante más de 30 años. Se trata de un ejemplar de mariposa monarca, uno de los millones de mariposas que revolotean en este apartado bosque a 3.000 metros de altitud, pero solo esta tiene lo que él está buscando: una diminuta etiqueta en la que pone “PS 397”.

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Para entender la relevancia de este descubrimiento hay que remontarse atrás en el tiempo. La historia de esta fotografía empieza varias décadas antes, cuando el zoólogo canadiense y su mujer, Norah Patterson, comienzan a investigar a las mariposas monarca y sus misteriosas migraciones. Como muchos otros, ambos habían quedado maravillados por la presencia masiva de estos insectos en Toronto durante los meses de verano e intrigados por su desaparición en invierno. ¿Dónde iban las mariposas monarca durante los meses fríos? ¿Se trataba de las mismas que regresaban cada primavera o eran nuevas generaciones de monarcas?

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El trabajo de Fred y Norah se centró en etiquetar a las mariposas para poder seguir su rastro por el continente. Después de muchas pruebas, consiguieron desarrollar un pegamento suficientemente fuerte para que la etiqueta aguantara en las frágiles alas de la mariposa y comenzaron a etiquetar a miles de ellas. Pero el trabajo era demasiado arduo para dos personas solas, de modo que empezaron a reclutar ayudantes por todo el país. Al principio solo 12 voluntarios respondieron, pero después fueron cientos de ellos. En todas las etiquetas se incluía un mensaje, “Enviar a la facultad de Zoología de la Universidad de Toronto”, y pronto empezaron a recibir decenas de ejemplares que marcaban un patrón de migración. Pero seguía habiendo un misterio, las mariposas salían de Canadá y aparecían en Texas cada otoño, pero después se les perdía el rastro.

Monarch_Butterfly_Danaus_plexippus_Tagged_Closeup_3008pxUna de las miles de mariposas que se siguen etiquetando cada año. Imagen: Derek Ramsey (Wikimedia Commons)

Como no aparecía ninguna mariposa en invierno, y apenas tenían corresponsales más al sur, en 1972 los Urquhart se pusieron en contacto con varios periódicos mexicanos para pedir ayuda. Entre los nuevos voluntarios que se sumaron a la campaña de búsqueda de mariposas monarca estaban Catalina Aguado y su esposo Kenneth Brugger, que vivían en Ciudad de México y empezaron a explorar los bosques del centro del país en busca de mariposas. El 9 de enero de 1975, Fred Urquhart recibió una llamada en su despacho de la universidad: “¡Las hemos encontrado!, dijo la voz. ¡Millones de mariposas monarca!”. La pareja había hallado una serie de bosques en la montaña de Cerro Pelón - hoy día un santuario - en la que las mariposas se agrupaban por millones en los árboles para pasar el invierno. Por fin estaba resuelto el misterio de sus migraciones, pero aún faltaba algo para demostrar su hipótesis: ¿había alguna mariposa con etiqueta?

Para comprobarlo Fred y Norah viajaron hasta México para reunirse con sus amigos y ver con sus propios ojos el espectáculo. “Miré maravillado a lo que tenía delante”, escribió después Fred Urquhart. “¡Millones de mariposas monarca unas sobre otra! Colgaban en masas estrechamente empaquetadas en cada rama y el tronco de los oyameles grises y verdes. Se arremolinaban por el aire como hojas de otoño y alfombraban el suelo en miradas llameantes por la ladera de aquella montaña mexicana. Sin aliento por la altitud, con mis piernas aun temblorosas por el ascenso, murmuré en voz alta: “¡Increíble! ¡Qué visión tan increíble y gloriosa!



Fred caminaba entre los árboles, deslumbrado por el espectáculo, cuando la rama de un oyamel se quebró y cayó al suelo cargada de mariposas. Entre los insectos muertos, Fred identificó una mancha blanca y una etiqueta con un número distintivo: PS 397. Aquella mariposa era la prueba de que los Urquhart tenían razón y la primera prueba sólida de que las mariposas monarca recorren miles de kilómetros cada año en una migración asombrosa. La mariposa, como pudieron comprobar después, había sido etiquetada por un estudiante de 14 años de Minnesota llamado James Street. Alentados por su profesor, él y otros compañeros habían participado en la campaña de etiquetado y cuando miró los registros comprobó que efectivamente, la mariposa PS 397 había sido etiquetada por él en agosto de 1975 y que el insecto había recorrido más de 3.000 km en aquellos meses.

Esta maravillosa historia, que ahora ha sido olvidada, ocupó la portada de National Geographic en 1976, en la que aparecía Catalina Aguado rodeada de miles de mariposas en un lugar que la revista no revelaba. Lo extraordinario del asunto es que durante los siguientes años, los Urquhart y otros muchos científicos estudiaron a las monarcas en estos santuarios de México y no encontraron más etiquetas, lo que da una idea de la suerte que tuvo Fred aquella mañana. La migración ha sido ampliamente documentada después por otros muchos métodos y el trabajo de aquellos pioneros no solo sirvió para descubrir su extraordinario viaje, sino para que el gobierno mexicano protegiera los lugares donde estas criaturas pasen el invierno. Aunque ahora, por otras muchas circunstancias, su supervivencia se está viendo amenazada.

Más info: Flight of the Butterflies

Sobre la misteriosa baba del pez bruja

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En el verano de 2017 esta imagen de un accidente en una autopista de Oregón (EEUU) dio la vuelta al mundo. En ella se ve un coche accidentado cubierto por una sustancia gelatinosa y algunos peces desparramados aquí y allá, como si el vehículo hubiera emergido de algún extraño naufragio. En realidad el coche acababa de chocar con un camión que transportaba un cargamento de mixines (Myxini), también conocidos como peces bruja, un animal que es considerado un manjar en algunos lugares como Corea del Sur. Y lo que cubría la carrocería no era otra cosa que la misteriosa baba de estos peces.

La baba del pez bruja es una de las sustancias más fascinantes de la naturaleza. Tal y como describe Ed Yong en un interesantísimo artículo en The Atlantic, los científicos llevan años tratando de desentrañar su estructura y de entender cómo la utilizan estos animales en su hábitat natural. La sustancia es especialmente intrigante por su capacidad de expandirse. Al pez le bastan apenas 40 miligramos para que la baba multiplique su volumen por 1.000 en unos segundos hasta formar una especie de moco trasparente que se adhiere a las superficies, pero sin ser pegajoso.



“Parece como un moco que alguien se acaba de sonar de la nariz”, asegura Douglas Fudge, un científico que lleva años estudiando su estructura. En realidad está formado por agua y proteínas y los expertos creen que la clave está en la forma en que se colocan las cadenas de ADN del núcleo. Sobre su uso, los expertos han documentado cómo el pez bruja expele la sustancia cuando se ve amenazado o estresado y cómo se adhiere a las mandíbulas y las agallas de los depredadores, que terminan desistiendo de sus intenciones. En 2011, el equipo de Vincent Zintzen filmó las siguientes imágenes, en las que se aprecia cómo hasta un tiburón se ve impotente ante estos peces, cuya piel también les permite escabullirse con una facilidad pasmosa de cualquier dentellada.



La explicación mas aceptada, por ahora, es que estos peces sin mandíbula evolucionaron de forma independiente al resto de vertebrados marinos desde hace unos 550 millones de años y se especializaron en comer carroña y deslizarse por el interior de los cadáveres de otros animales para darse un festín (otro hecho alucinante es que no tienen mandíbulas y también absorben los nutrientes a través de su piel). En la oscuridad de los fondos oceánicos, esta molesta baba trasparente puede haber sido la mejor manera de librarse de los otros carroñeros y mantener a raya a los depredadores, que se marchan desconcertados por esa fantasmal presencia que les impide seguir respirando.

Para más info: No One Is Prepared for Hagfish Slime (The Atlantic)