Tras la pista de los "hombres-hiena"

22 julio 2006

Hombre-hiena de Harer

El tipo de la foto es el “hombre-hiena” de Harar, la localidad etíope en la que Rimbaud se dedicó al tráfico de armas tras mandar “a la mierda la poesía”. La ciudad se fundó en el siglo XII y es considerada santa por los musulmanes. La muralla que rodeaba la ciudad disponía de pequeñas compuertas que se abrían a medianoche para dejar pasar a las hienas. De ese modo, los animales entraban y se comían la basura de las calles. A cambio, es el único lugar de África donde las hienas no atacan a los hombres. La simbiosis es tan fuerte que, aún hoy día, el “hombre hiena” sale cada atardecer de las murallas y da de comer a sus amigas.

Festín de hienasProvisto de un cubo lleno de carroña, y para deleite de algún turista aventurero, el “hombre-hiena” emite extraños sonidos guturales y llama a las hienas por sus nombres. Entonces aparecen ellas y dan cuenta de la carne.

La imagen inferior fue tomada a muchos kilómetros de allí, en la ciudad nigeriana de Abuja. El hombre de la foto se llama Mallan Mantari y forma parte de un grupo de diez titiriteros que recorren el país en compañía de tres hienas, dos pitones y cuatro babuinos.

El hombre: el mejor amigo de la hienaLa imagen es obra del fotógrafo sudafricano Pieter Hugo, que pasó diez días junto al grupo y escuchó sus historias. Los domadores de hienas – que componen una especie de “gitano de la cabra” pero en exótico – se desplazan de un suburbio a otro sacando algún dinero. En los últimos tiempos han tenido algunos problemas con la Policía. Según le contaron a Hugo, varios agentes abrieron fuego contra ellos por saltarse un control policial y mataron a dos de sus hienas.

Familia de domadores de hienasLa versión de la prensa local era un poco diferente. Según el diario This Day, de Lagos, “una banda de hombres armados que utilizaban una hiena y un mono para robar a sus víctimas, mantuvo un tiroteo con la Policía”. El periódico decía que uno de los agentes había sido mordido por una hiena tras emprenderla a tiros con ella y con el mono.

Paseando la hienaSea como fuere, esta curiosa familia sabe dónde conseguir más hienas y cómo domesticarlas. El grupo se marcha a las montañas y regresa al cabo de dos meses con nuevos ejemplares. El truco, según cuentan, consiste en sacar a la hiena de su madriguera y administrarle una hierba que muy pocos conocen. Solo entonces, por una suerte de embrujo, las hienas obedecen a los hombres.

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5 Respuestas ( Deja un comentario )

  1. La-Ruina-de-la-Familia dijo...
  2. Fascinante.

  3. Conix dijo...
  4. Aquí tienes un excelente asombro. Espero con ganas el post. Un saludo de un admirador.
    http://www.afa.org/magazine/1990/1090bat.html

  5. aberron dijo...
  6. Ah qué bueno Conix! Conocía la historia, y la mantenía en la nevera. A ver si la saco este verano. saludos y mil gracias!!

  7. xavi dijo...
  8. Solo me faltaba ver una hiena por la calle!! entonces es cuando me muero!!!!

  9. YbOe dijo...
  10. Aberron desde ke un amigo me pasó el link no he podido despegarme, me encanta tu lengua expresiva
    el blog está lokisimoxD

    Se cuidan***

    seguidora dominicana:p