Desmontando el mito de la hormiga laboriosa

30 abril 2009


Aunque sus investigaciones no hubieran dado frutos, a la doctora Anna Dornhaus habría que darle un premio a la paciencia. Durante varios días, esta investigadora de la Universidad de Arizona se tomó el trabajo de pintar 1.200 hormigas una a una con diferentes colores. “Anestesié a 1.200 hormigas”, explica ella misma en The New York Times, “y las pinté una por una con un pincel especial de aeromodelismo”.

Después de marcarlas con diferentes patrones, con los colores verde, rojo y amarillo, Dornhaus grabó a las hormigas en vídeo durante más de 300 horas y estudió los movimientos de cada una de ellas. Y lo que descubrió desmonta el mito de la hormiga laboriosa.

Una buena parte del hormiguero no se dedica a nada productivo. Algunas, las más rápidas, tardaban aproximadamente una hora entre uno y cinco minutos en realizar su tarea (coger un trozo de comida e introducirlo en el agujero). Otras, las más lentas, tardaban hasta dos horas en realizar la misma tarea. Sorprendentemente, la otra mitad del hormiguero no hacía nada en absoluto.

¿Cómo se explica este comportamiento? Según la doctora Dornhaus, algunas colonias pequeñas llegan a depender del trabajo de una o dos hormigas hiperactivas que se encargan de tenerlo todo controlado. “Es como en un piso de estudiantes”, explica, “siempre encontrarás a uno que soporte menos la suciedad y terminará haciendo el trabajo de todos”.

Aparte de esta humorística comparación, los motivos por los que esto sucede siguen siendo un misterio. Puede que las hormigas inactivas estén reservando fuerzas para un caso de emergencia en el hormiguero, o que estén acumulando alguna sustancia bioquímica que proteja al nido. Aunque también, claro está, cabe la posibilidad de que sean unas vagas redomadas.

Enlace: To Fathom a Colony’s Talk and Toil, Studying Insects One by One (NYT)

Ver también: ¿A qué huelen las hormigas muertas? (Fogonazos)