El cerebro del paciente H.M.

07 marzo 2011

Los lectores más fieles recordarán perfectamente que hemos hablado aquí varias veces del paciente H.M. a quien la pérdida del hipocampo le convirtió en el caso más conocido de incapacidad para generar nuevos recuerdos. Debido a estos daños, H. M. apenas podía retener ideas en la cabeza durante más de 20 segundos, hasta el punto de que si uno de los doctores salía de su habitación y volvía al cabo de un rato, comenzaba la conversación como si no le hubiera visto.

Solo tras su fallecimiento, hace un par de años, supimos que se llamaba Henry Molaison, y ahora tenemos la oportunidad de contemplar su cerebro. La fotografía es de Lowell Spencer y se publicó orginalmente en la revista Discover hace un año. Yo la descubro ahora gracias al magnífico blog de Cgredan.

Mas detalles sobre la foto en El cerebro más famoso del mundo (cgr v2.0)

7 Respuestas ( Deja un comentario )

  1. Anónimo dijo...
  2. y de los microtomos que tomaron de él se conoce algo? algún avance?
    Un saludo

  3. Heimdall dijo...
  4. Curiosísima historia (y cerebro). :)

  5. Anónimo dijo...
  6. La foto es de Lowell Spencer http://spencerlowell.com/

  7. Treintañero dijo...
  8. Esto es como lo de la peli de Memento...que cosas mas raras tiene la ciencia

  9. FPlanzer dijo...
  10. Increíble el caso del paciente HM. Les recomiendo también lean sobre Phineas Gage, yo no sabia de este caso hasta que se lo pasaron a mi novia en el ramo de neurología en su carrera de medicina, yo le ayude a hacer una presentación al respecto y quede sorprendido con el caso de P.G. se los recomiendo.

  11. Anónimo dijo...
  12. algunos detalles más en:

    http://lacomunidad.elpais.com/apuntes-cientificos-desde-el-mit/2009/9/19/los-recuerdos-viajan-un-lado-otro-tu-cerebro

  13. Franz Minaret dijo...
  14. Dejando aparte el interés científico del asunto, hay algo en la foto que me inquieta. Y es ver la vida de una persona, su mente, sus recuerdos (HM también los tenía de antes de sufrir su lesión), sus emociones, todo en una máquina orgánica que ya no funciona, desconectada de todo y reposando en una caja de cristal.