El hombre que olvida al instante

02 abril 2012


Jesús piensa que estamos en el año 2002. Aquel año le operaron de un tumor cerebral en Suiza y la complicación terminó borrando sus memorias pasadas y su capacidad de generar recuerdos. Pero situarse en 2002 es para él un gran avance. Hasta hace poco pensaba que estaba en 1979 y que tenía 17 años. "Lo que más me costó", confiesa, "fue convencerme de quién era un viejo que venía a la ventana de mi casa.... Hasta que empecé a conocer que eso era el espejo y que ése era yo. Todavía hay días que no lo tengo claro".

Los recuerdos de Jesús Rodríguez quedaron arrasados por el daño cerebral en el hipocampo y el lóbulo frontal. Su vida es un puzle que los neuropsicólogos de la Fundación Polibea tratan de reconstruir. Jesús tenía un negocio de importación de coches y se movía por toda Europa. "De vez en cuando", nos cuentan, "nos llegan notificaciones judiciales porque ha aparecido un coche a su nombre en Milán, o en París, y tenemos que explicar al juez que Jesús no puede recordar".

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Este artículo pertenece al documental que hemos grabado para lainformacion.com. Si quieres ver más historias pincha en El mal del cerebro (Consejo: dale al botón HD para ver los vídeos si tu conexión lo permite).


1 comentarios :

  1. Gordo dijo...
  2. Muy interesante, me recuerda a un caso expuesto por Oliver Sacks en su libro Un antropólogo en Marte. El caso se llama The last hippy y trata de un paciente que, por un tumor también, perdió la memoria a corto plazo y pensaba que vivía en los 60.

    Este caso concreto tenía algunos detalles curiosos. El tipo fue durante mucho tiempo hare krishna, sus compañeros asociaban su mutismo a un nivel de santidad creciente, llegado un punto hasta a los hare krishna les pareció raro el estado del hombre y lo ingresaron en un hospital donde le extirparon el tumor.

    Cuenta que fue también con él a un concierto de Grateful Dead, y naturalmente sólo recordaba letras de canciones anteriores a su lesión. La otra cosa que recuerdo es que por lo visto no paraba de preguntar al neurólogo por su próximo libro en un periodo de sequía del autor, con la consiguiente inquietud.

    Un saludo

    G