Más viejas que Moby Dick

20 enero 2013

"Hay ballenas que aún viven en el Ártico que nacieron antes de que Moby Dick fuera escrito"

En febrero de 2001, mientras acompañaba a los nativos locales en una de sus cacerías en Alaska, el biólogo Craig George descubrió una protuberancia en la piel de la ballena muerta. Con la ayuda de un cuchillo, George extrajo un objeto punzante que, según demostró un análisis posterior, resultó ser la punta de un arpón que había estado clavado en la piel del animal durante más de cien años.

En la última década, otros investigadores han encontrado al menos seis arpones similares en la piel de ballenas árticas o de Groenlandia (Balaena mysticetus) y los arqueólogos han determinado que se trata de armas muy antiguas, algunas de ellas fabricadas hace más de un siglo. Uno de los últimos casos se conoció en 2007, cuando se encontró un arpón con un resorte explosivo fabricado en 1880 en una ballena ártica de 50 toneladas. El hallazgo contribuyó a las sospechas que algunos científicos ya tenían: las ballenas árticas son mucho más longevas de lo que se creía y algunas pueden llegar a los 200 años.

Pero, ¿cómo saber si esos arpones antiguos no fueron clavados por nativos en épocas posteriores? Para asegurarse de sus hallazgos, el biólogo Craig George contactó con Jeffrey Bada, un geoquímico de La Jolla, en California, que lleva años utilizando un sistema para datar la edad de algunos seres vivos. Bada, del Instituto Scripps de Oceanografía, estudia los cambios en los niveles de aspartato, uno de los veinte aminoácidos con los que las células forman las proteínas, en los ojos y los dientes de las ballenas, lo que le permite datar con cierta exactitud la edad de los animales.

Para el análisis, Craig George le envió 48 ojos congelados de ballenas árticas, cada uno de ellos del tamaño de una bola de billar, que habían sido recopilados por él y otros biólogos durante sucesivos estudios entre 1978 y 1997. Los resultados de Bada indicaron que la mayoría de los ejemplares habían muerto entre los 20 y los 60 años, pero cinco de ellos eran mucho más viejos.

En concreto, uno de los ejemplares tenía 91 años, otro 135, otro 159, un cuarto 172. La última ballena, determinó el análisis, había muerto a la edad de 211 años. El método de Bada tiene un margen de error del 16%, lo que significa que de equivocarse la horquilla podía ir de 177 años (por abajo) y 245 (por arriba). Es decir, explican en Alaska Report, la ballena en cuestión, que estaba viva en tiempos de Bill Clinton, nadaba alegremente en aguas del estrecho de Bering en tiempos de Thomas Jefferson (¡!).


Hace unos días, y a raíz de un informe sobre la recuperación de la población de estas ballenas gracias al fin de la caza, el periodista Geoffrey Gagnon lanzó en Twitter una reflexión muy llamativa. “Hay ballenas de Groenlandia que aún viven en el Ártico que nacieron mucho antes de que Moby Dick fuera escrito en 1851”. La suposición es quizá algo exagerada y puede que nunca lo encontremos un ejemplar tan viejo, pero ahora sabemos, gracias a las pruebas, que entra dentro de lo posible.

Más info: Bowhead Whales May Be the World's Oldest Mammals | Vía: Smart News

Extra Bonus: El fotógrafo Paul Nicklen explica cómo fotografió a una de estas criaturas centenarias en el Ártico:



4 Respuestas (Deja un comentario)

  1. Anónimo dijo...
  2. Unos animales maravillosos y que no dejan de sorprendernos... Gran historia, me ha emocionado.

    Gracias Aberron!

  3. itari dijo...
  4. Aplicando las matemáticas: 2013-1851=162 años, y hay una ballena a la que se le calcula una edad comprendida entre 177 y 245 años. Amén de otra de 159 años (+-16%).

    No creo que haya ninguna exageración, si el método de datación es fiable, es un hecho.

  5. Anónimo dijo...
  6. Aquí se habla de la ballena boreal y de los arpones de marfil que se han encontrado en algunas ballenas vivas, usados hace más de un siglo y se piensa que pueden llegar a los 200 años de edad http://www.fordivers.com/es/blog/2012/02/28/cuantas-especies-de-ballena-conoces-ii/

  7. Anónimo dijo...
  8. Magnífico artículo.... una vez más.

    Un saludo

    Dr. Maturin