Cómo engañar al cerebro delante del plato

26 noviembre 2013


En el restaurante The Fat Duck, en Inglaterra, los clientes eligen la música del postre para que les sepa más o menos dulce. En Japón, unas gafas de realidad aumentada permiten ver la comida más grande y el comensal se siente saciado con mucha menos cantidad. En el taller del chef Paco Roncero, en Madrid, una persona se sienta a comer un plato elaborado con marisco sobre una proyección con imágenes submarinas. Y la sensación de sabor a mar se multiplica.

Muchos restaurantes han empezado a aplicar los nuevos conocimientos sobre los mecanismos que pone en marcha nuestra mente delante de un plato de comida. “El cerebro construye los sabores a través de otros sentidos además del del gusto”, explica Charles Spence, investigador de la Universidad de Oxford (Reino Unido) y pionero de la experimentación sensorial: “Todo forma parte de un paquete, incluso el ambiente donde tomamos esa comida”. Más allá del papel que juegan la vista y el olfato, en su laboratorio, han descubierto la importancia de otros factores en la experiencia culinaria, como el sonido. Si uno está comiendo patatas fritas y se le hace creer mediante auriculares que son mucho más crujientes, su percepción del sabor cambia radicalmente. Y lo mismo si toma una bebida carbonatada con un extra de sonido burbujeante.

Os propongo seguir leyendo mi reportaje para la revista Entrelíneas: La ciencia del apetito: nuevas formas de ‘engañar’ al cerebro delante del plato

2 Respuestas ( Deja un comentario )

  1. José Manuel dijo...
  2. No es creíble.
    Si pinto un cuadro de una chimenea no entro en calor, si oigo un nocturno de Chopin mientras está en riesgo mi vida no me tranquilizo.
    Si como algo salado, la música no me lo hará dulce.
    Si como una gamba que esté bien cocinada tanto me da ver el fondo del mar y a Bob Esponja que ver un bodegón.
    El cerebro es perfectamente capaz de centrar sus sentidos haciendo abstracción del resto si algo es capaz de captar su atención.

    Si este artículo sobre pseudociencia fuera cierto las catástrofes aéreas serian constantes al someter a los cerebros de los controladores a una tensión inadmisible de ser eliminada, o las grandes obras maestras del arte serían únicamente realizadas por personas con similares condicionantes de ubicación y experiencias.
    El ser humano es mucho más que todo eso,
    PD,. Un vino blanco tintado sabe a vino blanco si o si, y no engaña a nadie que sepa lo que es el vino tinto.
    Un saludo

  3. Antonio Martínez Ron dijo...
  4. #1 Ajá.