Qué se siente al volver a ver gracias a un ojo biónico

14 octubre 2014

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El anciano de la foto se llama Larry Hester, tiene 66 años y su cara de felicidad se debe a que acaba de recuperar la vista después de 33 años de ceguera. La causa de su pérdida de visión es una enfermedad degenerativa conocida como retinosis pigmentaria, que empezó a afectarle cuando tenía alrededor de 30 años. Por algún motivo de origen genético que aún se desconoce, los pacientes empiezan a perder los conos y bastones de su retina hasta quedar totalmente ciegos.

Pero Hester es un tipo afortunado. Es el séptimo estadounidense al que le implanta una tecnología llamada "ojo biónico", una técnica experimental que consiste en aplicar los conocimientos en Neurociencia para parchear el circuito entre la retina y el cerebro.

Más info y vídeo en: Qué se siente al recuperar la visión gracias a un ojo biónico (Neurolab)

4 Respuestas ( Deja un comentario )

  1. Anónimo dijo...
  2. Llamar anciano a una persona de 66 años me parece un a pasada fuera de toda lógica.
    Rectifique hombre joven.

  3. El Vuelo del Escorpión dijo...
  4. Totalmente de acuerdo con el comentario anterior :)
    Firma un joven de 42

  5. Auxihosteleria dijo...
  6. Efectivamente a los 66 años todavía no se es un anciano pero lo cierto es que el hombre de la foto bien lo parece... Dejando a parte el tema de la edad, es una auténtica barbaridad lo que avanza la ciencia y no me quiero ni imaginar que es lo que seremos capaces de hacer dentro de 100 años si somos capaces de no cargarnos el planeta antes, claro...

  7. Anónimo dijo...
  8. El límite para referirse a una persona como "anciano" o "anciana" son los 65 años. Es un límite arbitrario, pero concuerda con el periodo de la vida a partir del cual las funciones fisiológicas del individuo comienzan a declinar.

    Determinados factores socioculturales y sanitarios, aparte de las condiciones genéticas, pueden retrasar el proceso y la edad de envejecimiento. No obstante, el lenguaje no puede estar sometido a estas regulaciones y adaptarse a cada situación inter e intraindividual, porque entonces, la comunicación carecería de buena parte de su sentido.

    65 años. A partir de ahí se nos designa como anciano.

    En cuanto al artículo, fascinante y alentador. Parece un buen instrumento de accesibilidad y apoyo para los invidentes. Por el momento, el deseo de restablecer las funciones sensitivomotoras a partir de aparataje electrónico y recrearlas al 100% parece lejos de la actualidad.