Electrodos para frenar el cáncer

02 febrero 2015

DSC_0330

Si uno se cruza con Pedro Luis por la calle, es difícil saber por qué lleva esa especie de esparadrapo adherido a la cabeza y conectado con una mochila a la espalda. Este madrileño de 36 años es un superviviente del tipo de tumor cerebral más agresivo que existe, el gliobastoma, y lo que lleva en la cabeza son una serie de electrodos que le ayudan a contener el avance de la enfermedad. "Los electrodos cubren prácticamente todo el cuero cabelludo", explica a Next. "Son cuatro parches y cada parche tiene una docena de pequeños electrodos. Cada tres días se despegan y te tienes que poner unos nuevos".

Pedro Luis es uno de los 700 pacientes que participan en un ensayo clínico de esta nueva terapia que se lleva a cabo en doce países. Recientemente se han hecho públicos los resultados preliminares de 315 de estos pacientes tras un seguimiento de entre 18 y 60 meses. "A la mitad se les ha puesto el tratamiento estándar y al resto se les ha aplicado esta terapia de campos eléctricos", explica la doctora María Martínez, oncóloga del Hospital del Mar que ha supervisado el tratamiento de varios pacientes en Barcelona. "Lo que se ha visto es que es que llevar el aparato incrementa la supervivencia libre de progresión unos tres meses". En otras palabras, la supervivencia media de las personas que usan el aparato fue de 19,6 meses frente a los 16,6, algo que puede parecer poco pero que para los pacientes y las familias es un mundo. Y un dato más esperanzador: a los dos años, un 43% de los pacientes tratados con el aparato seguían vivos, frente al 29% de los que habían sido tratados solo con quimio.

Seguir leyendo en: Electrodos para frenar el cáncer (Next)

1 comentarios :

  1. Jose Fernández Rosa dijo...
  2. Llevo años leyéndote y no sabía que eras tu quien iba a entrevistar a mi cuñado Pedro. Gracias por dar visibilidad de estos avances médicos en un país que invierte en ladrillo en lugar de ciencia, a ver si se conciencian de que invertir en investigación siempre da beneficios aunque no siempre sean económicos.