El gabinete del doctor Duchenne

05 septiembre 2006

A finales de 1862, el doctor Guillaume Duchenne da por acabada su obra "Mecanismo de la fisonomía humana, análisis electro-fisiológico de la expresión de las pasiones" a la que adjunta una serie de daguerrotipos de demostración. Durante años, Duchenne ha recorrido los hospitales de Francia en busca de los casos más raros de parálisis sobre los que experimentar su teoría electroterapéutica. En sus excursiones, el doctor lleva siempre su máquina de fotografiar y un artilugio de su propia creación, una batería de zinc y un par de electrodos con los que provoca la excitación neuromuscular de los pacientes.

El sujeto principal de sus investigaciones es un hombre de avanzada edad, al que en sus escritos se refiere simplemente como “el viejo”. En las fotografías, “el viejo” aparece rodeado de electrodos y protagonizando las más extrañas y distorsionadas muecas; el hecho de sufrir una falta de sensibilidad casi total en los músculos de la cara, le convierte en un sujeto ideal para las investigaciones de Duchenne. El doctor le somete a pequeñas descargas eléctricas durante horas, y registra cada uno de los movimientos de su rostro.

Lo que tanto intriga a Duchenne es el mecanismo por el cual se activan y funcionan los músculos, la forma en que tienen de trabajar para componer un movimiento o un gesto. En una de sus muchas investigaciones anota los mecanismos que diferencian una sonrisa falsa de una verdadera: mientras que una sonrisa falsa sólo activa los músculos de la boca, la sonrisa sincera activa los músculos de los ojos.

Pronto, sus excéntricas actividades al mando de la “máquina de los calambres”, convierten a Duchenne de Boulogne en motivo de burla por parte de los compañeros científicos. Ignoran que, años más tarde, sus estudios se convertirán en un referente dentro de la neurología y que será considerado como el padre de la electroterapia. Además, el sistema de su propia invención para fotografiar a los pacientes, y sus singulares retratos del “hombre viejo”, le reservan un lugar en la historia de la fotografía. [via]

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8 Respuestas ( Deja un comentario )

  1. Ender Muab'Dib dijo...
  2. Si hay una palabra para definir el rostro del viejo, con esas muecas producidas por la electricidad, sin duda se trata del término estremecedor, sin lugar a dudas.

    Hay algunas que parecen de verdadero sufrimiento, aunque imagino que no sentiría nada.

    Sin duda otro incomprendido más adelantado a su tiempo... Aunque bueno, entiendo que no le comprendieran :P.

    Saludos!

  3. Macacolandia dijo...
  4. Este tio le hubiera venido muy bien al Aznar que le costaba mover los músculos de sonreir y no sabía. Con unas descarguitas de estas igual hubiera aprendido a sonreir un poco.
    Un saludo.

  5. miultimodia dijo...
  6. Gracias por linkarme! Tu blog parece interesante, volveré por aqui...
    Saludos.

  7. pez dijo...
  8. Cuantos cientificos se habran hechado atras por el miedo a que me diran.

  9. alvarhillo dijo...
  10. Es curioso que muchos médicos y científicos que luego se ha demostrado su contribución a la ciencia, fueran en su tiempo tildados de embaucadores y que algunos que gozaron de fama y premios con el tiempo se haya visto lo barbaro de sus métodos.
    Al primer médico que utilizó el cloroformo para operar lo tacharon de charlatan y murió arruinado y olvidado. En cambio recuerdo que un tal doctor Egas Moniz recibio el premio Nobel por el descubrimiento de la lobotomía, practica que en la actualidad es considerada una animalada.
    PD. Las fotos son geniales Aberrón, el viejo parece sacado de Benny Hill y la chica joven le da un cierto aire a Cristina Rizzi.
    Un gran saludo

  11. aberron dijo...
  12. Jajajaja! Muy bueno alvarhillo, con lo de Cristina Ricci lo has clavao!!

    saludos!

  13. Anónimo dijo...
  14. Será posible conseguir el libro de Duchenne? "Mecanismo de la fisonomía humana"

  15. Anónimo dijo...
  16. Pues a mí la tercera cara del grupo me recuerda a Santiago Segura y sus muecas a lo Torrente.