
La ficción es un lugar con puertas y ventanas, un inmenso tragadero por el que se van filtrando nuestras vidas. A nuestro alrededor, sin que nosotros lo advirtamos, existe una red de resquicios por los que lo ficticio se va a adueñando de lo vivo, pequeños agujeros por los que se cuela la realidad como en la madriguera de un conejo que llega tarde a su cita. Este tipo de conexiones tienden a multiplicarse ante la cercanía del novelista. Los que lo han vivido sienten la presencia del escritor como la de un agujero negro, una fuerza que nos va desposeyendo de gestos, vivencias y expresiones...
Seguir leyendo en la
Guía para Perplejos
3 Respuestas ( Deja un comentario )
Es lo que ocurre con los personajes caricaturizados o de los guiñoles; cuando ves al real, tienes la sensación que es menos auténticos (y menos divertidos)
Tienes razón muxfin, yo cuando veo a Aznar por la tele ya no lo veo a el, veo su guiñol de latex.Todo él se ha convertido en su marioneta que es más real que él mismo.
Hay un actor que se llama Pepe Rubio que se tiró 20 o 25 años representando una obra de teatro que se llamaba: Enseñar a un sinvergüenza. Cada vez que he visto al pobre hombre en la tele no dejo de pensar que él ya nunca será él sino el personaje que se llevó un cuarto de su vida.
Interesante entrada como siempre.
Saludos.
Publicar un comentario
Debes esperar a que tu comentario sea APROBADO. No se admitirá el spam ni las descalificaciones.