Lección de óptica en un escaparate de Nueva York

13 julio 2016

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El físico Kyle Cranmer subió ayer esta imagen de un escaparate a las redes sociales tras percatarse del curioso fenómeno. Los posters de la pared, aparentemente amarillo y rosa, reflejaban en el suelo el color complementario, en este caso el azul y el verde. Entre los apasionados e la óptica se abrió un pequeño debate en busca de explicación. ¿Qué estaba pasando aquí? ¿Algún tipo raro de interacción de la luz? De alguna manera, pensaban algunos tuiteros, un segundo reflejo de luz blanca estaba cancelando determinadas longitudes de onda, pero faltaban datos. Cranmer y sus seguidores llegaron a preguntarse por el tipo de material y en el debate se unió el fabricante 3M.

El misterio se ha resuelto un día después, cuando el autor de la imagen ha grabado un vídeo en el que puede verse qué pasa cuando se mueve y qué tipo de reflejo da el papel. A medida que cambia el punto de vista, los colores percibidos varían, no solo los de los posters, sino del propio reflejo.

La clave está en la composición del material, que actúa como un filtro dicroico y refleja la luz en diferentes longitudes de onda a distintas posiciones. El efecto se conoce como interferencia en película delgada y es el mismo por el que vemos un montón de colorines en una pompa de jabón o por lo que el aceite de un charco se ve tan colorido.

Para comprender mejor lo que pasa os dejo otro vídeo en el que se explica cómo funciona una lente dicroica. No es exactamente lo mismo, pero hay un esquema que explica muy bien la trayectoria de la luz en la película que provoca este singular efecto. Lo mejor de la historia, por supuesto, es el hecho de que estamos rodeados de pequeños enigmas que se pueden resolver haciéndose las preguntas adecuadas y confiando en que la respuesta no está en la magia, sino en la ciencia.





1 comentarios :

  1. Anónimo dijo...
  2. Sólo una puntualización: Al variar el punto de vista cambia el color percibido de los posters, porque la luz reflejada desde ellos hasta el observador atraviesa el cristal y ocurre el fenómeno, pero el color del reflejo en el suelo no cambia, ya que no hay nada, sólo el aire, entre ese reflejo en el suelo y el observador.