Morir de un beso

30 noviembre 2005

Una joven canadiense de 15 años ha muerto tras ser besada por su novio. El chico se acababa de comer un sándwich de crema de cacahuete. La crema da un asco que te mueres, pero en este caso se debe a que la chica era alérgica al cacahuete.

Chema Madoz


JM nos envía una serie de fotografías alucinantes de un tal Chema Madoz. Podéis echarles un viztazo en esta página. Merece la pena.

Fábula de las cinco ratas

29 noviembre 2005

El experimento de Seligman – se lo escucho a Punset – era muy sencillo. Consistía en introducir a cinco ratas en cinco pequeños recipientes de cristal donde recibían descargas aleatorias. Solo una de ellas disponía de una palanquita que al ser presionada conseguía evitar la descarga para ella misma y para las demás. La respuesta de la palanquita también era aleatoria, unas veces evitaba la descarga y otras no.

Al cabo de una semana las cuatro ratas, sometidas a un continuo sufrimiento sin sentido, habían muerto. Solo la rata que había tenido un cierto atisbo de control - la vana esperanza de llegar a ser dueña de su destino- sobrevivía.

Las frases

Isabel Pantoja (en una supuesta declaración de apoyo al cava catalán): "Estas Navidades brindaré con cava catalán y, luego, con champán del bueno"

Rosa Regás: "Detrás de la ausencia de líderes árabes en la cumbre Euromediterránea está "la mano negra" de Condoleeza Rice"

Escuchado en: Herrera en la Onda

Nadie nos dará cobertura cuando hayamos muerto

14 noviembre 2005

Seguro que todos ésos que se toman la muerte a pitorreo han escrito ya sobre los irlandeses y los móviles, pero ninguno tan bien y tan seriecito como yo. Porque la comunicación con los muertos es un asunto bien importante, no una estúpida noticia para ‘matar’ el tiempo. El hecho de que cada vez sean más los irlandeses que se llevan el móvil a la tumba solo demuestra la necesidad de los muertos de comunicarse con nosotros. De hecho, son cada vez más los muertos que llaman a los vivos desde las tumbas, o los que mandan un SMS, TONO, POLITONO, con la palabra BAILA a algún programa de televisión. Hace unos meses, sin ir más lejos, una familia granadina tuvo que pedir al juez de guardia que exhumara los restos de la madre, que no paraba de hacer llamadas perdidas.

A los muertos, si quieren decir algo, les gusta llamar ellos, porque si les llamas tú la conferencia te sale por un pico. “Como somos más, pagamos menos” – te dicen los muertos y tú te lo tienes que creer. Tampoco te interesa andar hurgando, porque a fin de cuentas llamar hacia la muerte debe de ser un poco como ser de Amena, que es pasarse todo el día tratando de comunicar.

Dice la información que el enterramiento con móvil es una especie de actualización de la costumbre de antiguas culturas, como la egipcia, y es verdad que enterrarse con el móvil suena tan antiguo como las momias faraónicas. Lo suyo, hoy en día, es que entierren con la PSP,el MP3, o con el iPod por lo menos. A mí, que ando algo escaso de tecnología, me tendrán que enterrar con la plancha Jatta que es lo más fardón que tengo alrededor.

Al menos, como madrileño, hay algo que me une al irlandés: puedo caer en cualquier momento a la zanja con mi móvil y morir comunicado al estilo Gallardón.

El problema más serio de los muertos es la falta de respeto. Me lo dice mi primo Oliwan, desde Miami,en sus crónicas en plan tío Matt, aquel que mandaba postales a los Fragel. Con la crónica me manda este recorte de un diario de Florida, con un anuncio de casas REPOSEIDAS que a mí me suena al colmo de una peli de terror.

Por una casa reposeída pueden haber pasado "los Otros", la niña del exorcista y hasta el portero de 'Aquí no hay quien viva". Pero a los americanos, por lo que se ve, les da igual. No sienten miedo ninguno y les importa ocho cuartos que los muertos se tengan que marchar de realquiler. Ellos alquilan la casa y allá los muertos con sus problemas en la vida. Tienen la ventaja de que allí las ‘reposeídas’ son las casas, no como aquí, que la reposeída parece la jefa del sector.

“ReBelaciones” de agencia

Como la que está cayendo va Europa Press y se desculega a última hora con este teletipo que dice que “Fernando Savater califica como "bochornosa" la manifestación de la LOE y dice que fue "el siglo XVI revelándose contra el XXI". El siglo XVI re-velándose. Queda lejos pero revelación sí que es. La duda es si las declaraciones son del propio Fernando Savater o de ese alter ego siniestro del filósofo, Fernando Sabater, sempiterno compañero de discotecas de Leticia.

Lo que tiene ese otro Sabater, el pobre, es que los redactores le hacen hablar con faltas de ortografía.

Ahora, que queda otra duda: ¿Será el pobre redactor de EP, ése que entrecomilla la frase, uno de esos productos de la LOGSE, esa enfermedad que parece haber matado más niños que la polio?

Seguiremos informando.


La prueba aquí

Cocinando en bolas

12 noviembre 2005

Somos gente normal. Me lo repito varias veces al día. Sobre todo cuando miro a mi alrededor y me fijo en los pequeños detalles. Un 11% de los madrileños, por ejemplo, confiesa haber cocinado desnudo. Uno los imagina en pelotas, a primera hora de la mañana y con la COPE a todo trapo. ¿Qué haces mi amor? Nada, me estoy preparando unos huevitos.

La práctica, además de una interesante parafilia, supone una demostración de auténtico arrojo madrileño. Basta una loncha de bacon saltarina para convertir las pelotas del cocinero nudista en un desayuno americano. O un poco de aceite hirviendo para que las chicas pasen a conocerle como mister Phantom of the Ópera. Que tiene su morbo, sí, pero no compensa.

De todas formas, lo de cocinar en pelotas suena un poco al cutrerío de los 80, a aquellas películas en que Pajares y Esteso entraban en una roulotte y se encontraban a Jenny Llada con un delantalito, preparando unos huevos fritos con chorizo.

Puestos a erotizar las tareas del hogar, lo de cocinar desnudos parece poca cosa. Tiene mucho más mérito, dónde va a parar, tender la ropa a lo vivo o sacar la basura en bolas. Un vecino mío, sin ir más lejos, lo practica desde hace años con gran éxito en el vecindario.

En el mismo estudio comprobamos que otros países nos llevan años de adelanto. Un 22% de los japoneses y los suecos utiliza la cocina para el asunto del sexo mientras en España nos quedamos en un pírrico 5 por ciento. Tal vez tenga que ver con la gastronomía. Porque, claro, no es lo mismo oler al exótico sushi que a fritanga de boquerones. La cocina japonesa tiene algo de distinguido, de sensual. Los suecos tienen a las suecas, y así cualquiera.

En la cocina ideal nos espera Jessica Lange en bolas, hay un pedazo de mesa y mogollón de harina para hacer el gamba. Es una cocina sin nacionalidad, llena de perolos metálicos que arrojar al suelo y un enorme ventanal de preciosas cortinas. Fuera, juegan los niños. Jessica y tú tenéis toda la tarde para dibujar angelotes en la harina.


Imagen: Nude in Kitchen (Roy Lichtenstein)

Ya están aquí

07 noviembre 2005


Aparecen con sus ojos fijos en los nuestros, como si quisieran sorbernos la sesera el primer día, sin siquiera presentarse. En el centro, su jefe, bienvenidos a Telegabilondo, nos dice, y ahí le tenemos, en el primer y esperado plano de su informativo. Tras él, una ambientación de discoteca, como si quisieran contrarrestar su sosería los muy canallas. Más que un telediario se diría que van a salir Alaska y Dinarama, pero él no se achanta, no se crean. De pronto da paso a la primera reportera. Minuto y medio de informativo y mis ojos ya hacen chiribitas. La joven periodista Maleni Álvarez ofrece la crónica desde el mismo lugar de la noticia. Por fin algo nuevo en televisión: la ronda de ministros-reporteros.

Un minuto después, tenemos a Gabilondo paseando por París. Por el tratamiento de la pieza comprendemos perfectamente que la noticia no son los disturbios, no señor. La noticia es él, que para algo sabe francés. Gabilondo hablando con un francés, Gabilondo hablando con una francesa, Gabilondo hablando con Ridao… ¡Coño! ¿Ni en París vas a conocer gente nueva, Iñaki?

Un instante para la gloria. Gabilondo relata la marginación de los pobres muchachos parisienses. Ante las cámaras uno de ellos, con la cosa de que la culpa es del Gobierno. “Y ahora todo a explotado” – dice el subtítulo. Pobre, será cosa de Sarkozy que hable con faltas ortográficas.

Oración del tiro libre

06 noviembre 2005

El tío de la foto se llama Karl Malone y es uno de aquellos jugadores de mis tiempos, gigantes capaces de hacer cualquier cosa con un balón. La particularidad de Malone era que, un segundo antes de lanzar los tiros libres, musitaba una especie de oración, una serie de palabras que repetía metódicamente antes de soltar el balón.

Malone botaba dos o tres veces en cada intento, sujetaba un instante la pelota y repetía para sí mismo las palabras mágicas. Una parrafada de unos cinco segundos. Después soltaba la bola y encestaba sin que nadie supiera qué acaba de ocurrir.

Así durante dieciséis temporadas. Malone repitió la ceremonia en cada tiro, y fue tal la efectividad que batió el récord histórico de tiros libres (8.534 aciertos de 11.576 intentos) y fue el mejor tirador desde la línea durante siete años consecutivos, cifras imposibles de igualar.

Aquel gesto, el ritual de sus labios antes de tirar, llegó a hacerse famoso en la NBA y fue motivo de curiosidad para muchos periodistas. Una y otra vez le preguntaron por el contenido de aquellas palabras, que nunca desveló.

Los comentaristas más avezados trataron de leer sus labios y llegaron a la conclusión de que se trataba de una oración. Algunos le atribuyeron entonces un profundo fervor religioso, como si Malone se hubiera convertido en un mormón más de la vieja Salt Lake City tostada por el sol.

Pero lo cierto es que nadie lo supo. Y, partido tras partido, Malone siguió repitiendo aquel conjuro, con los ojos clavados en el aire, como si hubiera visto a Dios.

Friki-Malone

Más allá de las oraciones durante los tiros libres, Karl Malone era un auténtico bestiajo dentro de la cancha. La fama de marrullero, bien ganada a base de romper dientes, cabezas y huesos de los contrarios, le valió el sobrenombre de “el cartero”, por la leña que llegaba a “repartir”.

Fuera del campo Malone era amante de las motos Harley, del partido republicano y de la Asociación Nacional del Rifle. Participó activamente en alguna campaña a favor de las armas de fuego y es posible verle por ahí posando junto al osito Yaki.

Pero su momento cumbre le llegó como luchador de Wrestling americano. Una pelea mítica con Diamond Dallas como compañero, contra los mismísimos Hulk Hogan y Dennis Rodman. En ella, el gallito de Malone, que consiguió hacer alguna que otra llave, recibió finalmente su merecido.

Solo tuvo que esperar unos meses, a estar de nuevo en la cancha (su lugar favorito para el boxeo), para desquitarse, avasallar , hostiar y patear al pobre Denis Rodman.