Mostrando las entradas para la consulta darwin ordenadas por relevancia. Ordenar por fecha Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas para la consulta darwin ordenadas por relevancia. Ordenar por fecha Mostrar todas las entradas

Diez curiosidades sobre la vida de Charles Darwin

05 diciembre 2008

Los amigos de Neatorama acaban de publicar un interesante post titulado "Diez hechos divertidos sobre Charles Darwin" que me apetece compartir con vosotros. Aunque la mayoría de los diez puntos son bastante conocidos, es posible que algunos de vosotros descubráis nuevas facetas del célebre biólogo que no conocíais y os animéis a seguir leyendo sobre su vida. Aquí os dejo mi resumen, que no traducción, con algunas aportaciones de mi cosecha:

1. Le gustaba probar especies raras

A lo largo de su vida, Charles Darwin sintió curiosidad no sólo por la ciencia, sino por todo lo que le rodeaba. Así que cada vez que descubría un animal extraño se preguntaba qué sabor tendría después de pasarlo por la plancha.

Mientras estaba en la Universidad de Cambridge se unió al "Club del Gourmet", que se reunía una vez a la semana para probar rarezas, como la carne de halcón o de búho, cuyo sabor calificó de "indescriptible". Pero estas no fueron las únicas rarezas gastronómicas que probó Darwin. Durante el viaje del Beagle comió armadillos y agutíes. En la Patagonia probó el sabor del puma y en las Galápagos se zampó algunas iguanas y tortugas gigantes. Las tortugas le gustaron tanto que cargó 48 ejemplares en el barco para comérselas en el viaje de regreso. (Seguir leyendo)

2. Quiso ser médico, pero no soportaba la visión de la sangre

Darwin acudió a la Universidad de Edimburgo con la esperanza de convertirse en médico como su padre, pero pronto abandonó la idea ya que no era capaz de resistir la visión de la sangre. Así pues decidió estudiar teología para ser clérigo rural, lo que resultaba compatible con su afición naturalista.

3. Su nariz casi le impide viajar en el Beagle

Como se ha contado muchas veces, el capitán del Beagle, Robert FitzRoy, estuvo a punto de rechazar a Darwin en el barco por la forma de su nariz. Fitzroy era un seguidor de las teorías de Lavater quien creía que se podía juzgar a un hombre por su fisonomía y la nariz de Darwin indicaba que no poseía la suficiente fuerza y determinación para un viaje de aquellas características. (*Mi primo Maikelnai's os lo amplía)

4. El mejor regalo de cumpleaños de la historia: ¡una montaña!

El día de su 25 cumpleaños, el 12 de febrero de 1834, el capitán FitzRoy decidió ponerle el nombre de Darwin a una de las montañas que iban descubriendo a su paso. Desde entonces, se conoce como monte Darwin a la cima más alta de Tierra de Fuego. Pero no fueron las únicas: Darwin tiene otras tres montañas con su nombre, en California, Tasmania y la Antártida.

5. El título completo de "El Origen de las Especies"

No todo el mundo conoce que el título completo de su obra más conocida es "El origen de las especies mediante la selección natural o la conservación de las razas favorecidas en la lucha por la vida". En la sexta edición, se acortó el título.

6. Darwin no inventó la frase "la supervivencia del más fuerte"

En realidad la frase es de Herbert Spencer, filósofo contemporáneo a Darwin, que lo propuso en su libro Principios de Biología en 1864 y extendió sus implicaciones en términos sociales, éticos y económicos. Darwin la incluyó en la quinta edición, haciendo referencia a Spencer.

7. Se casó con su prima después de sopesarlo

Darwin era un hombre metódico y sopesó la decisión de casarse con su prima, Emma Wedgwood, hasta el punto de hacer una detallada lista con las ventajas e inconvenientes. En la lista de casarse indicó: hijos (si Dios quiere), compañía constante (mejor que la de un perro), cuidados de la casa… Todas estas cosas son buenas para la salud pero una terrible pérdida de tiempo. Y en la de no casarse anotó: Sin hijos, nadie que te cuide en la vejez, aunque con libertad para ir donde me apetezca.

Sorprendentemente, al final optó por casarse.

8. De cómo perdió la fe

Cuando comenzó su viaje en el Beagle, Darwin era una persona bastante religiosa, e incluso leía algunos pasajes de la Biblia a la tripulación. Pero todo lo que vio durante travesía le fue cambiando poco a poco. El golpe definitivo fue la muerte de su hija con sólo 10 años. Desde entonces, se declaró agnóstico.

No hace mucho, leyendo ‘La montaña de almejas de Leonardo’, de Stephen Jay Gould, descubrí el siguiente fragmento de una carta de Darwin al botánico Asa Gray, en la que comenta la reacción a su teoría de la Evolución y que clarifica bastante su punto de vista:

“Con referencia al punto de vista teológico de la cuestión. Esto siempre es doloroso para mí. Estoy perplejo. No tenía la intención de escribir de forma atea. Pero reconozco que no puedo ver tan claramente como otros hacen, y como me gustaría hacer, indicios de designio y de benevolencia a todo nuestro derredor. Me parece que hay mucha miseria en el mundo. No puedo persuadirme de que un Dios benévolo y omnipotente hubiera creado adrede los Icneumónidos con la intención expresa de que comieran desde dentro del cuerpo vivo de orugas, o de que un gato tenga que jugar con los ratones”

9. Era un fanático del Backgammon

Tras regresar de Sudamérica, Darwin sufrió de una extraña dolencia que le debilitó considerablemente y no volvió a salir de Inglaterra. Una de sus aficiones favoritas eran las partidas de Backgammon que disputaba cada noche con su mujer, y cuyos resultados apuntaba celosamente en un cuaderno.

10. La iglesia de Inglaterra ha terminado pidiéndole perdón

Dos siglos después de su nacimiento, y tras los feroces ataques que sufrió por parte de los religiosos de la época, la Iglesia de Inglaterra (anglicana) pidió recientemente disculpas a Charles Darwin por “malinterpretarle”: "Charles Darwin: 200 años después de tu nacimiento, la Iglesia de Inglaterra te debe una disculpa por malinterpretarte y por, además de tener una reacción equivocada, haber animado a otros a no comprenderte tampoco. Tratamos de practicar la antigua virtud de 'fe buscando la comprensión' y confiamos en que esto suponga una reparación".

Enlace: 10 Fun Facts About Charles Darwin (Neatorama)

Ver también: La historia de "El Origen de las Especies" (Historias de la Ciencia)

Pero, ¿quién es este Darwin?

23 enero 2009


La primera vez que uno contempla esta imagen produce una sensación de extrañeza. La fotografía pertenece a los carteles de la gran exposición dedicada a Darwin en el Museo de Historia Natural de Londres y preside la web oficial. La atmósfera, y la actitud del protagonista, parecen demasiado actuales como para haber sido inmortalizadas en el siglo XIX, por eso uno se plantea si se trata de un actor, del auténtico Darwin o de una reconstrucción a partir de Photoshop. (Seguir leyendo)

Después de ver la fotografía en Meridianos, me puse en contacto con los organizadores de la exposición para salir de dudas y aclarar quién es ese tipo tan parecido al biólogo británico. A las pocas horas me informaron con todo detalle: el protagonista de la fotografía es, efectivamente, el auténtico Charles Darwin, aunque la imagen ha sido retocada convenientemente para hacerla más impactante.

En concreto, el cartel se realizó a partir de un retrato de Darwin de 1881 (tal vez éste u otro tomado en la misma sesión). Después, se retocó el fondo, el traje y algunos detalles de la cara. “La mano”, asegura la organización, “ha sido añadida a la fotografía original para ayudar a trasmitir la magnitud de la teoría de Darwin y el impacto revolucionario que tuvo en su época”.

En el cartel original, la imagen va acompañada de la siguiente pregunta: “Si tuvieras una idea que va a sacudir la sociedad, ¿te la guardarías para ti mismo?”. De ahí que añadieran la mano en actitud de mandar callar, para resaltar “el contexto en el que surgió la teoría de la evolución”.

La historia no tiene mucho más, pero la fotografía me ha fascinado tanto que sentía la necesidad de compartirlo con vosotros. Vía: Meridianos

(Actualización 1:00 h.)

¿Y este otro Darwin?


Muchos de vosotros me habéis preguntado últimamente de dónde procede el Darwin con el mono que aparece a la derecha de Fogonazos. Aprovecho para contaros que fue creado por J. Morrison, el autor de la web thenonist.com con motivo del 'Darwin day' tomando como base el cartel de la película de Clint Eastwood "Duro de pelar". Yo lo puse hace tiempo, después de encontrarlo de forma casual, como una manera de espantar a los creacionistas. Podéis ver su origen aquí y la imagen en grande aquí. Joel me ayudó a encontrar el origen de la imagen :-)

Si te ha gustado, menéalo :-)

Darwin: la importancia de lo pequeño

17 julio 2009

Darwin, la importancia de lo pequeño (lainformacion.com, 4:10 min)

Durante toda su vida, Charles Darwin vivió pendiente de un montón de cosas pequeñas. Dedicó años de estudio a cosas tan aparentemente ínfimas como la polinización de las orquídeas, los percebes o las costumbres de las lombrices de tierra. Y a partir de aquellas cosas a las que otros no habrían dedicado ni un minuto, llegó a conclusiones que cambiaron el curso de la humanidad.

La exposición sobre Charles Darwin que se puede ver estos días en el Museo de Ciencias Naturales de Madrid es también una colección de cosas pequeñas e interesantes. Ayer me di un paseo por allí con los compañeros de vídeo y tuve el placer de que el biólogo Santiago Merino nos explicara algunos de los detalles más curiosos de la muestra.

David Tesouro ha montado este vídeo resumen, de esos que reservan lo mejor para el final, ya sabéis :-) Podéis leer todos los detalles en Darwin, la importancia de lo pequeño (lainformacion.com)

Más artículos sobre Darwin en Fogonazos

Darwin también tenía razón sobre las lombrices de tierra

15 octubre 2008


Tiempo después de publicar “El origen de las especies”, y por extraño que pueda parecer, Charles Darwin dedicó los últimos años de su vida a estudiar el comportamiento de las lombrices de tierra. El resultado de sus cuidadosas observaciones dio lugar a la que sería su última obra, la desconocida "Formación del sustrato vegetal por la acción de las lombrices de tierra", en la que señalaba el destacado papel de los gusanos en la historia de nuestro planeta como filtradores y renovadores del terreno. (Seguir leyendo)

Intrigado por las ancestrales técnicas de los cazadores de lombrices, Darwin también se aventuró a predecir una explicación al enigma. Desde tiempos inmemoriales, estos “encantadores” de lombrices introducen sus varas de madera en el suelo y la frotan para hacerla vibrar. Un instante después, los gusanos brotan por decenas a la superficie como por arte de magia y los cazadores solo se tienen que molestar en recogerlos.

En opinión de Darwin, el temblor provocado en la tierra por los cazadores de lombrices hacía creer a estas criaturas que estaban siendo perseguidas por un topo, por lo que emergían inmediatamente a la superficie.


Más de un siglo después, un grupo de investigadores de la Universidad de Vanderbilt, en Tennessee, acaba de encontrar una explicación al fenómeno que coincide con las previsiones de Darwin. Para comprobarlo, los científicos se desplazaron hasta los bosques de Apalachicola, en Florida, conocidos por la tradición en la caza de lombrices, y sometieron a estos animales a diversas pruebas.

El resultado demuestra que las lombrices han desarrollado una respuesta automática que les induce a escapar ante los sonidos en determinadas frecuencias, las mismas que produce el topo al avanzar bajo tierra y que los cazadores han aprendido a reproducir con un palo de madera.

Enlaces: Darwin, Earthworms and the Importance of Individuality (Wired) / How bad vibes can catch you a worm (New Scientist)

El gen clave de los pinzones de Darwin

11 febrero 2015

pinzon1a

Aunque Charles Darwin no les dedicó especial atención, la publicación en 1947 del libro “Los pinzones de Darwin” (1947) del biólogo David Lack convirtió a estos pajarillos en la especie más carismática a la hora de explicar la selección natural. Los especímenes recogidos por Darwin en su viaje por las Galápagos estaban relacionados pero habían desarrollado adaptaciones específicas, por lo que se convirtieron en el mejor ejemplo de cómo se producen cambios adaptativos en la especies en función de factores ambientales.

Seguir leyendo en: Los genes revelan la historia secreta de los pinzones de Darwin (Next)

Lo que Darwin pensaba sobre los antivacunas

11 abril 2016

Charles Darwin: Scientific Badass

En los tiempos de Charles Darwin la vacuna contra la viruela de Edward Jenner ya había dado extraordinarios resultados, pero seguía habiendo personas que se oponían a su uso. Leyendo el libro que Darwin escribió en la memoria de su abuelo ("Mi abuelo Erasmus", Ed. Laetoli) el naturalista recuerda que éste defendió su uso y ayudó a los habitantes de Derby a prepararse contra las epidemias de esta terrible enfermedad. En un momento determinado Charles Darwin arremete contra los antivacunas en un párrafo que fue censurado por sus familiares en la edición original y que solo hace unos años se pudo recuperar. Creo que habla por sí solo:

Si esos intolerantes que ahora se oponen a la vacunación tuvieran en cuenta noticias como las dadas más arriba acerca del anterior arraigo y terrible malignidad de la viruela, quizá desconfiasen de sus propios juicios; pero es probable que sean demasiado ignorantes para darse cuenta de su propia ignorancia. Parece ser que siempre ha habido personas cuya mente está tan trastornada que se opondría a cualquier práctica, a pesar de la importancia de sus beneficios y de la certeza de los datos relativos a ella y por mejor confirmadas que estén sus teorías.
Un pequeño ejemplo de que muchas cosas han cambiado en el mundo desde el siglo XIX, pero otras siguen estando más o menos igual.

* Para los interesados se puede encontrar el fragmento original aquí.

Los percebes perdidos de Darwin

01 septiembre 2014

darwin

Además de las lombrices de tierra y las orquídeas, la otra gran obsesión del naturalista Charles Darwin fueron los percebes. Durante años, el padre de la teoría de la evolución se escribió con naturalistas de todo el mundo para que le enviaran las variedades de estos crustáceos que iban encontrando y ayudarle a completar su clasificación por especies. Uno de sus corresponsales más activos fue Japetus Steenstrup, por entonces director del Museo de Historia Natural de Dinamarca, que le envió algunas especies de cirrípedos para su colección. Y los responsables del museo sospechaban que Darwin habría devuelto algunas de estas muestras y que estarían entre los 14 millones de objetos de su colección.

Seguir leyendo en: El museo danés de Historia Natural encuentra una colección perdida de Darwin (Next)

De intelectuales y trogloditas

29 septiembre 2008


De haber estado presente en el histórico juicio contra el profesor Scopes, se diría que Juan Manuel de Prada habría elegido la bancada de los catetos. El conocido escritor se adentra hoy en la senda de lo desconocido, pues no parece haber leído un libro de ciencia en su vida, y nos deleita con una encendida defensa del creacionismo en las páginas de XLSemanal, un cúmulo de despropósitos que empieza a hacerse habitual en el columnismo dominguero español, y que le lleva a hacer afirmaciones como que “ciertos misterios que rodean el origen del hombre no pueden ser explicados mediante meras teorías evolutivas”. (Seguir leyendo)

En lugar de llevarle a coger un libro e informarse sobre lo que nos han estado repitiendo los científicos en los últimos doscientos años, este desasosiego del señor De Prada le lleva a afirmar que la intervención divina, “por mucho que avance la ciencia, nunca podrá ser probada ni refutada categóricamente” y a insinuar una conspiración de la prensa internacional para ocultar a nuestros ojos lo evidente.

Un instante después, Juan Manuel de Prada llega a la sorprendente y revolucionaria conclusión (tal vez le den un igNobel por esto) de que la inquietud creativa que llevó a los primeros hombres a pintar en las cuevas es la prueba irrefutable de la existencia de un “Creador”.

Como lo oyen.

“Descubrimos que nuestros antepasados… pintaban”, asegura, “descubrimos que poseían una sensibilidad inalcanzable para cualquier animal, (…) una ruptura en el continuum de la evolución que ningún avance de la ciencia podrá explicar jamás”. ”Las pinturas rupestres”, concluye, “no fueron comenzadas por monos y terminadas por hombres… ¿Qué ocurrió en las cavernas para que un ser rudo y primitivo se pusiera a pintar?”.

Pues que se les apareció la Virgen, señor De Prada. Y un coro rociero con guitarras y castañuelas.

Algunos argumentos falaces

Aparte de los chistes más o menos facilones que pueda provocar este ejercicio de patinaje intelectual del profesor De Prada, me gustaría desmontar las falacias de su artículo una por una, pues estoy convencido de que a este tipo de ignorancia hay que pararle los pies antes de que sea demasiado tarde:

1. "No existe el creacionismo"

En primer lugar, negar la existencia del Creacionismo, acudiendo a la supuesta caricatura que hacen los periodistas del asunto, es ignorar la realidad o jugar a esconderla. Evidentemente, las hordas de creacionistas que trataban de condenar a un profesor por enseñar las tesis de Darwin a principios de siglo ya no caminan por las calles de Tennessee, pero se han convertido hoy día en algo mucho más sutil denominado Teoría del Diseño Inteligente, que el señor De Prada parece ocultar conscientemente. Sus defensores no solo son una realidad bien conocida en muchas escuelas de Estados Unidos, sino que están desembarcando en España y han hecho acto de presencia en eventos tan importantes como la Expo de Zaragoza.

Si repasa las noticias, el señor De Prada descubrirá que hace pocos días el director de educación de la Royal Society se ha visto forzado a dimitir tras proponer que el creacionismo se enseñara en las escuelas británicas, o que una de las más firmes defensoras de este tipo de sandeces, capaz de sostener que dinosaurios y seres humanos convivieron, tiene serias opciones de ocupar la vicepresidencia de EEUU. O sea que no vale esconder la cabeza debajo del ala.

2. "Creacionistas y evolucionistas son iguales"

A continuación, el señor De Prada pone en un mismo plano a evolucionistas y creacionistas con una concatenación de comparaciones distorsionadas. De este modo, sostener “que el mundo fue creado en seis días de reloj por un taumaturgo de abracadabra” sería la misma “frikada” que “aceptar sin empacho que el hombre desciende por vía directa del mosquito del vinagre, puesto que comparte con él un altísimo porcentaje de su material genético”.

Pues no señor, no solo no es igual sino que lo primero es una bola infame sostenida durante años por la Religión y lo segundo es casi cierto, si bien se llama “mosca” del vinagre, y no mosquito, y compartimos con ella buena parte de nuestros genes, como con la mayoría de seres de este planeta, pues la genética ha demostrado sobradamente que procedemos todos del mismo charco.

3. "Darwin no negó a Dios" (ni al Spaghetti Monster)

Por otro lado tiene gracia que Juan Manuel de Prada acuse a la prensa de “exaltar las teorías darwinistas sin conocerlas”, cuando hace gala de un desconocimiento tan profundo de algunos conceptos científicos elementales. Después, el articulista emplea una falacia de patio de colegio al esgrimir que “Darwin nunca negó la intervención divina en El origen de las especies”, como si en la demostración de una teoría científica tuvieran alguna relevancia las convicciones morales del investigador o eso le restara algún valor a lo descubierto. Que yo sepa, Darwin tampoco negó nunca la intervención de una civilización extraterrestre en la evolución, como no negó la existencia de dragones, unicornios ni de esos pequeños seres que hablan dentro de tu cabeza cuando estás en la cama.

4. Mentes "abducidas"

Asegura también De Prada que los periodistas tratan de “evitar que la pobre gente abducida emplee su juicio”, cuando la defensa de las posiciones científicas consiste precisamente en todo lo contrario: el reconocimiento de la incertidumbre frente al adoctrinamiento religioso de los que creen determinada cosa porque la ha dicho Dios, el Papa o la virgen santísima. Y se atreve a hablar de “oscurantismo” y de “ruedas de molino del pienso ideológico”, como si la censura, la represión y la negación de información procediera del bando de la ciencia y no del bando de la religión, lo místico y la superchería que él parece abrazar.

5. El increíble salto del mono al hombre

Por último, el escritor utiliza una cita de Chesterton (pobre Chesterton) que ya le sirvió en estas mismas páginas para un artículo casi idéntico, contestado entonces por Magonia. En aquella ocasión también habló de esa “ruptura en el continuum de la evolución” tan redicha para intentar vender la idea de que los monos pasaron de los árboles a pintar en las cuevas sin solución de continuidad. “Las pinturas rupestres no fueron comenzadas por monos y terminadas por hombres”, dice y convierte esto en el pilar fundamental de su tesis. Si tuviera una remota idea del proceso de la evolución humana, el señor De Prada sabría que entre ese mono del que habla y los primeros homo sapiens hay un larguísimo camino de ramas evolutivas y millones de años de por medio. En concreto, los primeros homínidos del género Australopithecus vivieron hace unos 4 millones de años, y las primeras pinturas rupestres de las que se tiene constancia datan de hace unos 40.000 años. Por lo que me temo que una metáfora tan poco certera no da para tantos artículos.

Creo sinceramente que si Juan Manuel de Prada se hubiera inclinado por escribir un artículo sobre el creacionismo literario habría conseguido aportar alguna idea brillante y documentada. Sobre el resto de temas, le aconsejo que lea y se siga haciendo preguntas, pero eso sí, querido amigo: no vale tener las respuestas de antemano.

Artículo: Creacionismo, Juan Manuel de Prada (XL Semanal)

Si te ha interesado, menéalo

* Actualización: Los amigos del Paleofreak y Magonia también le dan a De Parada algún sabio consejo: De Prada: hay que trabajar más (Paleofreak) / Juan Manuel de Prada de las cavernas (Magonia)

La lucha épica del escarabajo de Darwin

03 mayo 2010


El escarabajo de Darwin (Chiasognathus granti) es una criatura fascinante y temible. Bautizado así después de que el naturalista inglés lo descubriera en su viaje por Sudamérica, este coleóptero destaca por sus poderosas mandíbulas y los combates cuerpo a cuerpo de los machos durante el apareamiento. En este fragmento de la serie "Life", de la BBC, sir David Attenborough describe una de estas luchas épicas sobre el tronco de un árbol. Ojo al final sorpresa. ¡Menudo carácter! Vía Neatorama.

Si te gusta, menea :-)

Darwin guardaba un conejo en la chistera

14 febrero 2019

conejoDarwin1

Los restos del conejo del condado de Kent conservado por Charles Darwin en 1869 se encuentran meticulosamente separados y clasificados en una caja del Museo de Historia Natural de Londres. En su afán por comprender la naturaleza, el naturalista obtuvo los esqueletos de algunos de estos animales para compararlos con los de otros lugares en busca de diferencias anatómicas. Ahora, 150 años después, esos huesos han servido a un equipo de investigadores también británicos para desentrañar cómo han evolucionado estos animales para defenderse de una de las plagas más mortíferas de la historia: la mixomatosis.

Seguir leyendo en: Darwin guardaba un conejo en la chistera (Next)

El largo viaje aéreo de virus y bacterias

12 febrero 2018

atm1

El 16 de enero de 1832, mientras bordeaba el archipiélago de Cabo Verde a bordo del Beagle, Charles Darwin observó que el cielo se oscurecía con un polvo rojizo y apenas podía ver el horizonte. “La causa era la caída de un polvo fino e impalpable, que dañaba ligeramente los instrumentos astronómicos”, escribió. Intrigado por aquel fenómeno, que parecía proceder de la costa de África, Darwin recogió muestras de polvo y se las envió al profesor Christian Gottfried Ehrenberg en Berlín para que las estudiara. Aquello, pensó, podría constituir una vía por la que los organismos podían viajar de un lado a otro del océano hasta nuevas tierras.

Seguir leyendo en: El largo viaje aéreo de virus y bacterias (Next)

We are Children of Evolution ♫

26 febrero 2009

Un grupo de jóvenes alemanes está haciendo una campaña para promover un pequeño cambio en el calendario de fiestas de su país. En lugar de celebrar el Día de la Ascensión (el día en que supuestamente Cristo subió a los cielos) quieren que se celebre el Día de la Evolución. Para difundir la iniciativa han grabado un vídeo en el que el propio Darwin aparece versionando la mítica Children of Revolution, de T-Rex. "Somos simios", dice la canción, "simios desnudos tratando de hacerlo lo mejor posible". Ahí queda:


Vía: Pharyngulla / Archivado en: Darwin

Darwin y las plantas que crecían al revés

23 junio 2009


“Un caballero (del que luego supe era un buen botánico de su región) me escribió desde los condados del Este para explicarme que aquel año todas las semillas de las alubias comunes habían crecido en todas partes por el lado de la vaina que no les correspondía. Le escribí solicitando más información, pues no comprendía a qué se refería; pero no recibí respuesta alguna durante mucho tiempo. Luego vi en dos periódicos… sendos párrafos que afirmaban el hecho destacado de que “este año las alubias crecen todas por el lado equivocado”. De modo que pensé que una afirmación tan general tendría a algún tipo de fundamento. Como consecuencia de ello , acudí a mi jardinero, un anciano de Kentish; le pregunté si había oído algo sobre el tema, y me respondió: “Oh, no, señor, debe de tratarse de un error, porque las alubias solo creen por el lado equivocado en los años bisiestos”. Entonces le pregunté cómo crecían en los años normales y cómo en los años bisiestos, pero pronto me di cuenta de que no sabía absolutamente nada sobre cómo crecían en general y que, a pesar de ello, se aferraba a su convicción.

Al cabo de un tiempo tuve noticias de mi primer informante, quien, pidiéndome disculpas, dijo que no me habría escrito de no haber oído el comentario en boca de varios granjeros inteligentes. Me comentaba que desde entonces había vuelto a hablar con cada uno de ellos y ninguno sabía en absoluto a lo que se refería. De modo que una creencia – si es que una afirmación sin una idea definida vinculada a la misma puede llamarse creencia – se había difundido prácticamente por toda Inglaterra sin el mínimo rastro de evidencia”.

Charles Darwin, Autobiografía

¿Por qué los perros tienen las orejas caídas? [VÍDEO]

31 enero 2018



Hace 150 años, mientras estudiaba los mecanismos de la selección natural y artificial, Charles Darwin se dio cuenta de que los animales domesticados presentaban una constante respecto a sus parientes salvajes: no solo eran menos agresivos, sino que tenían rasgos más suaves, como orejas caídas, mandíbulas más pequeñas y caras “infantiles”. Durante un tiempo, este fenómeno conocido como “síndrome de domesticación” fue un misterio para los científicos. Estaba claro que los humanos, al seleccionar determinados animales con rasgos menos agresivos para reproducirlos, estaban condicionando el proceso, pero ¿qué mecanismo fisiológico estaba detrás de aquellos cambios anatómicos?

Como se explica en este estupendo vídeo de Skunk Bear, hoy sabemos que el proceso de selección tiene que ver con un grupo de células embrionarias llamado cresta neural y el desarrollo de las glándulas suprarrenales que regulan la respuesta hormonal al estrés. Al seleccionar individuos que segregan menos adrenalina estamos seleccionando no solo a aquellos animales más pacíficos, sino a aquellos con una cresta neural menos desarrollada. Las células de esta estructura no solo controlan el desarrollo de la glándula suprarrenal; durante el desarrollo embrionario migran a distintas partes de cuerpo y controlan también la formación de la mandíbula, el color de la piel, la forma del cráneo, los dientes y las orejas. Esta modulación de la cresta neural explicaría parcialmente por qué las especies domesticadas tienden a tener la orejas caídas frente a sus parientes salvajes.




Aunque en el vídeo no se menciona, hay un famoso experimento realizado con zorros plateados por el científico ruso Dmitri Beliáyev a partir de 1959 que ilustra perfectamente este proceso. Intrigado por el mecanismo de domesticación de los perros, Beliáyev seleccionó un grupo de zorros siberianos y empezó a cruzarlos y a quedarse solo con aquellos que mostraban menos agresividad hacia sus cuidadores. Al cabo de diez generaciones los cachorros que nacían de la nueva “cepa” mostraban ya pieles con patrones moteados, un rabo erizado y orejas caídas, tal y como había predicho Darwin. El experimento ha continuado durante cinco décadas y los zorros, después de treinta generaciones, están completamente domesticados, no tienen miedo de la gente y se muestran juguetones, además de mostrar los rasgos anatómicos típicos del “síndrome de domesticación”. Si la hipótesis de la cresta neural es correcta, significaría que la mayoría de los cambios observados durante la domesticación son un subproducto accidental de la selección del comportamiento dócil. ¿No es fascinante? Aquí os dejo otro vídeo :)



Lo que Darwin te explicaría en una cabalgata

05 enero 2018

Sin título-1

Caramelazos, conductas agresivas y atisbos de lucha por la supervivencia. Si uno mira con suficiente atención, y con algo de humor, una cabalgata de Reyes Magos puede ser tan fascinante como un documental de David Attenborough.

Seguir leyendo en: Lo que Darwin te explicaría en una cabalgata (Next)

Por el bien de la raza

13 julio 2006

Si ni siquiera puedo leer este cartel ¿con qué derecho puedo tener hijos?

En la fotografía se ve a un grupo de pobres frente a la fachada de un suntuoso edificio, alguien les ha colocado allí y les ha proporcionado una serie de carteles con distintas inscripciones. “Si ni siquiera puedo leer este cartel – reza una de ellas - ¿con qué derecho puedo tener hijos?” “¿Se llenarían las prisiones y psiquiátricos – pregunta otra – si la gente como yo no tuviera descendencia?" La instantánea no está tomada en la Alemania nazi; corre el año 1915 y están en pleno Wall Street.

En 1945, una vez terminada la IIGM, las democracias occidentales quedaron horrorizadas al conocer la verdad sobre los campos de exterminio o los planes de esterilización masiva de judíos, gitanos y deficientes mentales. Pocos sospechaban que sus propios gobiernos estaban desarrollando planes parecidos. (Sigue leyendo)

Esterilizaciones masivas

Antes de que Hitler llevara a la práctica su macabro proceso de selección humana, unos 40.000 ciudadanos habían sido ya víctimas de la eugenesia en Estados Unidos. La esterilización en masa de deficientes mentales, minusválidos, criminales y alcohólicos continuó después de la guerra y afectó a más de 100.000 personas, según determinó un juez federal en 1974. Las esterilizaciones se practicaron durante años en decenas de cárceles y de centros psiquiátricos sin conocimiento de los pacientes o bajo la amenaza de dejar de recibir las ayudas sociales. En 1975 el New York Times Magazine descubrió que en muchas ciudades los médicos seguían esterilizando a pacientes negros pobres sin su consentimiento, una práctica conocida eufemísticamente como la “apendicectomía del Mississippi”.

En el verano de 1997 el periodista Maciej Zaremba sacó a la luz que la “civilizada” Suecia había esterilizado secretamente a miles de mujeres suecas. A raíz de su denuncia, una investigación del propio gobierno sueco descubrió que se había esterilizado a 230.000 personas entre 1935 y 1996 "en el marco de un programa basado en teorías eugénicas" y por razones de "higiene social y racial". Las autoridades se vieron obligadas a indemnizar a miles de pacientes que habían sido esterilizados a petición propia o sin su consentimiento.

Centenares de mujeres fueron obligadas a esterilizarse como condición para salir de la cárcel o para no perder la custodia de sus hijos. Otras fueron coaccionadas para poder salir del hospital tras un aborto o un internamiento psiquiátrico. Se dieron casos de mujeres esterilizadas por tener “dificultades de aprendizaje” o simplemente por su condición de miopes. Las minorías étnicas (lapones y gitanos), tampoco escaparon a aquellos planes; entre 600 y 700 gitanos fueron esterilizados. Por no hablar de los 4.500 suecos que fueron lobotomizados entre 1944 y 1963 por su condición de homosexuales.

El movimiento eugenésico

Sir Francis GaltonParecidos planes de esterilización masiva fueron llevados a cabo en países como Francia, Canadá, Suiza, Austria, Finlandia y Dinamarca, todos inspirados por las ideas de sir Francis Galton, padre de la eugenesia. La idea fundamental de Galton, asentada en las teorías de la evolución de Darwin y de la entonces recién descubierta herencia genética de Mendel, era la promoción de una mejora de las razas a través de la cuidadosa selección de los progenitores y de la eliminación selectiva o la esterilización de los individuos de características indeseables.

Solo la semilla sana debe ser plantada(¡!)El movimiento eugenésico se fortaleció rápidamente a comienzos de siglo. Los defensores de las teorías eugenésicas promovieron intensas campañas en las que se repetía la idea de que algunos individuos como borrachos, delincuentes o disminuidos suponían una dura carga para la sociedad y un evidente riesgo de degeneración colectiva. Siguiendo las tesis de Darwin les parecía contradictorio que se mantuviera vivas a personas que, de otro modo, no habrían sobrevivido. No era inusual escuchar pensamientos como los del conocido juez Oliver Wendell Holmes, quien aseguraba que “con tres generaciones de imbéciles” era “suficiente”.

Propaganda nazi sobre la carga que suponen los seres 'inferiores'Los defensores de la eugenesia veían en otras razas, supuestamente inferiores, una amenaza para el desarrollo social. Mientras en el caso nazi se hablaba de una supuesta superioridad aria, en el caso de estadounidense a los defensores de la esterilización les preocupaba que la supervivencia de una América tradicional se viera amenazada “por el influjo de razas inferiores provenientes del sur y el este de Europa”. La obsesión de los suecos, en cambio, era evitar que los ciudadanos de origen lapón se mezclaran con la raza escandinava.

En EEUU, la “American Eugenics Society”, fundada en 1926 por Harry H. Laughlin, se convirtió muy pronto en una organización de lo más influyente. Las teorías eugenistas fueron impartidas en numerosas universidades americanas y difundidas entre los médicos. La “American Eugenics Society” llegó a patrocinar esperpentos como un concurso de familias “ideales”, en las que se premiaba a aquellas familias cuyas condiciones físicas, intelectuales y educacionales resultaban óptimas para producir niños “genéticamente superiores”.

Al cabo de unos años, en 1934, el propio Laughlin fue galardonado por la Universidad alemana de Heidelberg, inspirando a los ya de por sí perturbados profesores nazis y ofreciendo otro de esos perversos retruécanos de la Historia: Laughlin era epiléptico y, por tanto, susceptible de esterilización según sus propias teorías.

Más: 1, 2, 3, 4 y 5.

Ver también: Banco de genios y Esterilización toxicómanos

Anatomía del asco

04 marzo 2006

«En la Tierra del Fuego, – explica Charles Darwin – un nativo tocó con su dedo un poco de carne fría en conserva que yo estaba comiendo en nuestro campamento y mostró con claridad el enorme asco que le producía su textura blanda. Por mi parte, también sentí un tremendo asco ante el hecho de que un salvaje desnudo tocara mi comida, aunque sus manos no parecieran estar sucias».

Es una primera aproximación al sentimiento universal de asco. Darwin se adelantó al describirlo como una adaptación evolutiva, un reflejo que nos protege de la amenaza de contagio. Un asco humano que sirvió, según los investigadores, para salvar al hombre primitivo de morir envenenado a las primeras de cambio.

Ese instinto primitivo está marcado a fuego en las profundidades de la mente. El psicólogo Paul Rozin lo demuestra con un sencillo experimento: ¿Te resultaría desagradable tragar la saliva que tienes en la boca en este momento? – pregunta Rozin. Este acto no parece despertar repulsión en nadie. ¿Y si te piden que escupas esa misma saliva en un vaso y te la bebas? Asqueroso. La explicación es sencilla: Lo que está fuera de nuestros cuerpos ha dejado de formar parte de nosotros, es percibido por nuestra mente como algo ajeno y sospechoso, se convierte en rechazable.

Un estudio a nivel mundial demostró hace unos años la existencia de una asquerosidad universal: excreciones corporales, heridas, enfermedades, comida estropeada y un considerable número de criaturas, como insectos, ratas y gusanos. No hace falta ser un lince para comprender que son las principales vías de transmisión de enfermedades infecciosas.

"Nuestros cuerpos y nuestras almas son los principales generadores de lo asqueroso - dice William Ian Miller en “Anatomía del asco” – Lo que nos recuerdan los animales, aquellos que nos dan asco —insectos, babosas, gusanos, ratas, murciélagos, tritones, ciempiés— es la vida: una vida exudante, babosa, viscosa, hormigueante, desastrosa y anormal. No tenemos que recurrir a los animales para recordar esto; nos basta con un espejo".

Otros estudios demuestran que el asco varía según el país o la clase social y sobre todo evoluciona con la edad. Antes de los tres años uno es capaz de comerse una rana cruda, o moldear una bonita escultura con sus propias heces. Hasta el día en que, de repente, nos asalta un asco vital, insoportable, el asco de los adultos. “Dime lo que te da asco y te diré quién eres” - dice Amelie Nothomb. Y es posible que, como dice ella, sean nuestras repulsiones lo que realmente nos define.

Los que más gritan tienen testículos más pequeños

22 octubre 2015

I9qRTfRG64iCIwfaZW_B1Hkrgfo2zEvaJxgjtktX8so

Los gritos de los monos aulladores en las selvas de América Central y Sudamérica llevan siglos fascinando a los humanos, desde los antiguos mayas hasta los modernos primatólogos. Con su impresionante garganta, estos animales son capaces de emitir un sonido profundo que sacude los bosques y se escucha hasta a kilómetros de distancia. El propio Charles Darwin, que visitó la zona en su viaje con el Beagle antes de desarrollar la teoría de la selección natural, calificó este coro de rugidos en sus diarios de "desagradable concierto".

Seguir leyendo en: Los machos que más gritan tienen testículos más pequeños (Next)

Cómo se “medica” un chimpancé

31 julio 2013


Santiago Merino es uno de los mayores expertos en parásitos y su papel en la evolución. Le conocí hace unos años en la exposición sobre Darwin del Museo de Ciencias Naturales e hicimos con él un vídeo explicativo sobre las criaturas que “nos comen por dentro”. Santiago acaba de publicar en la editorial Síntesis su libro “Diseñados por la enfermedad”, un meticuloso y ameno ensayo sobre el papel de los parásitos en el desarrollo de la vida y las relaciones entre las especies.

Entren los muchos datos curiosos que aporta en el libro, me han llamado la atención las estrategias de las distintas especies para librarse de las enfermedades y los parásitos, encontrando a veces soluciones muy imaginativas. Se cree que muchas aves, por ejemplo, buscan determinadas especies vegetales para hacer sus nidos teniendo en cuenta sus propiedades antiparasitarias. Algunas especies de mochuelo americano buscan una culebrilla ciega (una especie de lagarto que no ha desarrollado las patas) y los introducen en el nido junto a los polluelos para que hagan la labor de limpiadores. Algunas especies de loros acuden a comer determinadas arenas arcillosas que contrarrestan los efectos tóxicos de los frutos que comen y determinadas comunidades de monos capuchinos buscan milípedos gigantes y se los frotan contra el pelo de su cuerpo porque son un poderoso repelente contra los insectos.

Pero quizá el ejemplo más impactante es el observado en algunos primates y que él describe así:
“Varios investigadores han observado que los chimpancés, bonobos e incluso gorilas buscaban en ciertas ocasiones algunas plantas de las que no se alimentan habitualmente y que, aun perteneciendo a distintas especies, todas esas plantas se caracterizan por presentar hojas con una superficie sumamente rugosa en comparación con la mayoría de las plantas disponibles cuyas hojas suelen ser de superficies suaves. Más curioso aún era que estas plantas a las que acudían tan sólo en ciertas ocasiones y preferentemente en la época lluviosa de la estación no eran consumidas de cualquier manera. Los chimpancés probaban con sus labios la punta de las hojas para finalmente elegir una, la cual doblaban cuidadosamente como si fuera un acordeón y, en lugar de masticarla, se la tragaban entera con expresiones de cierto disgusto y malestar como es lógico. Durante cierto tiempo se intentó encontrar si estas plantas contenían alguna sustancia antiparasitaria, ya que este comportamiento se producía en la época en la que más frecuente eran las interacciones con parásitos intestinales, durante las lluvias, y los chimpancés parecían buscar estas plantas cuando sentían dolor estomacal y diarreas, síntomas provocados al parecer por la infestación de gusanos nodulares. (…) Finalmente su utilidad se descubrió cuando se observó con atención las hojas en las heces. Mirando en la superficie se observó que estas hojas estaban cubiertas de pequeños pelos y vellosidades en forma de gancho. Y lo más curioso, enganchados a los pelos de las hojas se encontraban ¡gusanos intestinales! Todavía vivos y moviéndose sobre la hoja. Sí, parece que los chimpancés cuando notan la infección por gusanos intestinales buscan estas plantas para desparasitarse”.

Referencia: Diseñados por la enfermedad, Santiago Merino Rodríguez. Editorial Síntesis, 2013.

“Necesitamos otro Humboldt para la ciencia”

27 septiembre 2016

000000000Andrea2Andrea Wulf durante su visita al volcán Antisana, Ecuador. Imagen: Julia-Niharika Sen

Alexander von Humboldt fue el científico más influyente de su tiempo, el hombre que dibujó la grandeza de Los Andes en la mente de los europeos e imbuyó el espíritu de la exploración en miles de personas, entre los que se encontraban el mismísimo Charles Darwin y Julio Verne. Dos siglos después, su nombre se asocia con una corriente, con un calamar y un pingüino, pero casi nadie recuerda al hombre que cartografió el Orinoco, subió a la cima más alta del mundo y describió por primera vez la naturaleza como una fuerza global e interconectada. En su libro “La invención de la naturaleza. El Nuevo Mundo de Alexander von Humboldt” (Taurus), Andrea Wulf convierte su biografía en un fascinante libro de aventuras que permite entender mejor nuestra idea de la ecología y el medioambiente. Charlamos con ella en Madrid, donde presenta la edición del libro en castellano.

Leer mi entrevista a Wulf en: “Necesitamos otro Humboldt que recupere la poesía en la ciencia” (Next)